El 19 de julio de 2005, dos jóvenes de apenas 17 años son colgados de una grúa en la ciudad iraní de Mashad. Su delito: ser homosexuales. Este hecho luctuoso hubiera pasado desapercibido - como muchos similares que vienen ocurriendo en determinados países en los que la homosexualidad se paga con la pena de muertede no haber ocupado la fotografía del ahorcamiento las primeras de muchos
periódicos occidentales.
Esta circunstancia dio lugar a que José Manuel Lucía Megías escribiera un poemario bajo el título Y SE LLAMABAN MAHMUD Y AJAZ, en un intento de mantener la voz de la denuncia: para que estos hechos sucedan, es necesario nuestro silencio.
Sobre la base de este poemario, Carlos Jiménez elaboró una dramaturgia que ió lugar a la obra VOCES EN EL SILENCIO
Un paso más para mantener viva la voz de la denuncia ha sido encarnizar a estos personajes en un montaje teatral que sea altavoz de esa reivindicación: que el silencio de occidente no cubra las ignominias que están padeciendo seres humanos por el mero hecho de mostrar sus sentimientos.

 

Elenco:
Javier Prieto
Daniel Miguelañez
Crismar López

Diseño de Luces: Arturo López
Fotografía: Aitana Jiménez
Vestuario: Teatro Español / Cristina Clara
Asesoramiento: Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filología.
Dramaturgia y Dirección: Carlos Jiménez
Ayudant de Dirección: Joaquín Navamuel
 
 
             
 

Voces en el silencio (Y se llamaban Mahmud y Ajaz) from arte-factor on Vimeo.